BIENVENID@

"Que los caminos se abran siempre a tu encuentro, que el viento sople siempre a tu espalda, que el sol brille templado sobre tu rostro, que la lluvia caiga suave sobre tus campos. Y que, hasta que volvamos a encontrarnos...Dios te guarde en la palma de su mano". (Bendición Celta)

27 junio 2007

FERRE...TE RÍES...

Cuando Jsp empezó a trabajar temporalmente como cajero en la ferretería pensó que iba a ser un trabajo bastante mecánico y aburrido. Pero necesitaba el dinero y estaba bien.
Sí que es verdad que el trabajo era bastante igual cada día, pero ¿qué ocupación no lo es?. En cuanto a lo de aburrido...
Los primeros días resultaron bastante agobiantes y cargados de estrés. A la responsabilidad de trabajar con un dinero que no era suyo se le unía su desconocimiento (y desinterés) total de todo lo relacionado con ese ámbito. Vamos que cuando entró a la tienda apenas sabía distinguir una bombilla de un destornillador...y le pedían tacos nosécomo de tal numero...
Al cabo de un par de días empezó a aprender que aquel hierro con forma de “ele” se llamaba “llave Allen” y que si tanta gente lo compraba era porque tenía alguna utilidad. Aprendió también que las “bridas” no son sólo las cuerdas con las que se ata a los caballos sino que también son esos “chismes” (nombre genérico con lo que nuestro amigo designa a todo aparato de bricolaje seguido de la especificidad: “con forma de....que sirve para...”) de plástico con forma alargada que sirven para atar cosas. Llegó aprender qué es el atomizador del grifo (=”chirimbolo que se pone en la punta del grifo”) o por donde estaba el papel de lija.

Pero claro no todo es tan sencillo. El segundo día de trabajo le piden un pulpo y Jsp pensó: “No le voy a decir que se ha equivocado y que eso lo venden en las pescaderías” y riendo suelta: “Pregunta en el mostrador del fondo y si sobra un poco que te den un platito para mi que hay un hambre...”.
La cara del individuo le hizo pensar que había metido la pata. Luego resultó que el jodido pulpo no era más que una goma con ganchos en los extremos que sirve para asegurar cosas. Eso y que nuestro amigo debía ser el único ser humano que lo desconocía.
Después de tal ridiculazo se juró que por extraño que fuese lo que le pedían pondría cara seria y enviaría al demandante a “hablar con los ferreteros”.

Con lo cual, y aquí empieza nuestra historia, el día que mientras cobraba a varias personas, un individuo entra en la tienda y pregunta por un “frenillo” nuestro amigo lo envió al mostrador de dentro mientras pensaba: “Debe ser algo de los frenos de algo. Cuando salga “con el frenillo en la mano” me fijo para otra vez”. El hombre en cuestión se acerca al mostrador lleno de gente y le suelta a un dependiente:
- ¿Tienes frenillo?.
El pobre hombre todo rojo no sabe que responder:
- Mmmm buenooo sí, ahora miro a ver si queda alguno. ¿Para qué dijo que lo quería?.
- Pa calentar...
Ni que decir tiene que el “frenillo” en cuestión, era un “hornillo” o “infiernillo”...¡Normal!.
Pocos días después mientras Jsp atendía a varias clientas entra un señor de dientes enormes y orejas salidas pidiendo veneno de rata. Nuestro amigo piensa con hilaridad: “Se querrá suicidar”. Pero se limita a decir que no tienen. El dueño de la tienda (y amigo suyo), mientras mira al hombre fijamente le indica:
- Salga por la primera a la derecha y al llegar a la plaza encontrará una ratonera.
¿Ein??. Jsp se echó a reír.
- Perdón quiero decir: una droguería donde venden el veneno.
Apenas el cliente había llegado a la puerta que el jefe suelta:
- ¡Menuda cara de ratón que tenía el tío!.
En otra ocasión entra una pareja de chinos riéndose como casi siempre que entran los chinos. (*Pregunta: ¿Porqué se ríen siempre los chinos? igual no se ríen y es “que son así”...). Entran y le dicen al ferretero:
- Quielo una cosa que no ché como che diche polque che me ha loto una cosa que no ché como che lama. ¿Tú tiene?.
El hombre haciendo esfuerzos por no reír:
- Hombre pues es posible. Aquí hay muchas cosas. ¿No puedes ser algo más concreto?.
- De aliba, de aliba.
- ¿Se te ha roto el vecino de arriba?.
- No vecino no, de aliba. Eto. Ya ta.
Como es evidente resultó ser que se les había fundido una bombilla y querían otra...Claro.
Una mañana entra un abuelete y pregunta a nuestro amigo el cajero:
- ¿Tienen trampas para los ratones pero que no los maten?
- ¿Quiere sólo asustarlo un poco?.
- No es que verá: se ha escapado el hamster de mi nieta por la cocina y no hay forma de pillarlo. No sabemos que hacer.
- Si me permite un consejo es muy sencillo. Usted se lleva una ratonera normal...y luego compra otro hamster: total todas las ratas son iguales: le será menos complicado. Y seguro que su nieta ni se da cuenta.
El hombre se fue no demasiado convencido.
Una tarde de viernes un matrimonio pide: “Un alargador con vibrador con camilla”. Jsp reprime el comentario (que no la mueca de risa): “La tienda de juguetitos eróticos está algo más arriba”. Pero su jefe enseguida encontró el objeto. Tratábase de un simple atomizador del grifo con un tubito en el extremo. Por lo visto en Uruguay y alrededores ese es su nombre...Por supuesto...
Otro día entra un chino:
- Cola pala lata.
- Bien ¿y qué tipo de lata es? ¿es una lata muy gruesa?. Tengo el “Super glue”, el...
- No, pala lata.
- Pues eso que depende del tamaño de la lata.
El chino con evidente impaciencia:
- No lata no. Lata. Matá lata. Puggg. ( y hace una mueca).
- ¿Pegamento para matar ratas?. No, de eso no tenemos.
En otra ocasión dos chicos argentinos van a comprar carbón para una barbacoa. Uno de los dependientes, que es bastante...”peculiar” por llamarlo de alguna manera, les suelta.
- Con tanto carbón vais a comer toda la vaca. Hasta el rabo.
En este punto se hace gracia a si mismo y sigue:
- Jejeje, os vais a comer hasta el rabo, os vais a comer hasta el rabo...
Y lo repite cuatro o cinco veces más. Los jóvenes con evidentes signos de malestar no saben que hacer y el cajero le replica:
- ¡Adolfo!. Tú vigila que no te coman el rabo a ti. Y vete a trabajar.

Además de estas situaciones y aparte de las situaciones normales de la gente que quiere silicona, lija o tornillos lo pagan y se lo llevan (básicamente la normalidad habitual de la tienda) en “Ferre...te ríes”, que es como nuestro amigo Jsp llama a su lugar de trabajo hay una clientela fija un tanto...”especial”:
Un albañil argentino más sonado que el bombo de Manolo que va muy muy agobiado a comprar chorradas que no necesita, se enfada si le devuelven monedas de céntimo de euro y las rechaza con cabreo.
Otros albañiles sudamericanos que resultan plomazo hasta el agotamiento con su “suavidad”: “Helmano tu me hases el deccuento ¿veldad?”.
Un abuelete octogenario castellano facha y joputa hasta decir basta que siempre se mete con el dependiente “peculiar”. Este buen hombre de apariencia tranquila siempre va: “A ver a mi abuelito. Jou jou jou” que es el tal dependiente. En una ocasión el hombre, hasta el moño del viejo, se puso a dar vueltas por la tienda mientras el otro arrastraba arrobas, años y cayato detrás: “Abuelito ven pacá que yo a ti te quiero mucho”. Otro día el viejazo le da dos coscorrones en la “frente despejada hasta el cogote” (la calva, vamos) y el otro casi le estampa la persiana de cerrar en la cabeza mientras el dueño y Jsp se morían de la risa.

Aunque el mejor de todos es “el abuelo de la cinta aislante”. Un señor que dos e incluso tres veces a la semana va a comprar un rollo de cinta aislante. Siempre haciendo una defensa enconada del Barça y del catalán y diciendo:
- Es que yo gasto mucha cinta aislante. Usted no se lo imagina. Es que se utiliza para todo.
En la tienda hacen apuestas: que si la guarda en todos los cajones en plan “Síndrome de Diógenes” pero con cinta Tesa, que si la pierde, que si envuelve los muebles con ella, que si hace manualidades, que si la cuelga del techo para atrapar moscas, que si se la echa a la ensalada para darle color...

Una tarde entra una abuela a pedirle a uno de los ferreteros que cambia cerraduras que amenazase por teléfono a su sobrino ya que siempre conseguía entrarle en casa. Según ella: “Si ve que le amenaza un hombre le dará miedo”. Como, tras quince minutos, no convenció a los ferreteros fue a hablar el con el cajero, que no se puede mover de su sitio. Y allí estuvo casi una hora: que si: “Mi sobrino de 50 años me entra a robar”, que si “La mujer se pone mis bragas. Hace tiempo que no compra ninguna, que yo lo sé”. E intentando que el cajero amenazase al sobrino cincuentón y a su mujer “fetichistogerontófila”. Como no consiguió nada se marchó indignada.

En otra ocasión mientras los ferreteros despachaban una abuela que esperaba deja escapar una sonora ventosidad (“pedo vulgaris”, vaya) y mirando para otro lado: “Huy parece que se está bien aquí”...*Más ligerito sí, sin duda...

Pero lo mejor estaba por llegar y nuestro amigo Jsp cada vez observaba más a cierta clientela hasta caer en la cuenta que debía ser por los calores del incipiente verano que...

Una tarde en menos de una hora:
Entra un joven veinteañero deprisa. Se para en medio. Extrañado mira a su alrededor y dice: “Si esto es una ferretería”. Se cruza con un hombre cuarentón de gafas oscuras ochenteras (a lo secretaria del “Un, dos, tres, vamos). Este se queda junto al mostrador del cajero y da una vuelta sobre sí mismo mirando las paredes y el techo. Al salir hace una especie de mueca de despedida al cajero.
A los pocos minutos entran tres paquistanís.
- ¿Tú tiene reló?.
- No, aquí no vendemos relojes, no.
- ¿Y poqué tú no vende reló?.
- Le estoy diciendo que aquí no vendemos relojes. Tiene que ir a una relojería.
- ¿Y ese?-Señala el reloj de pared de la tienda”-
- No ese es para que yo sepa cuando tengo que cerrar.
- Yo quiero ese reló.
- No, ese no se vende y aquí no vendemos relojes.
- No entiendo poqué tú no quiere vendé reló.
Se van enfadados.
Mientras el cajero le cuenta esto a su jefe y amigo suena el teléfono:
- Ferretería...¡Dígame!.
- ¿Esto es una librería?.
- No. Lo siento. Se ha equivocado. Es una ferretería.
- Entonces ¿no es una librería?.
- No, ya le he dicho que no que es una ferretería.
- ¿Entonces no tienen libros?.
- No, claro que no porque es una ferretería.
- Ah, bueno. Gracias.
Al rato entra una joven guapa de aspecto normal...(mejor no fiarse que estas son las peores...).
- Hola. ¿Tienes tinte de la ropa?.
- No, aquí no, eso en una droguería.
- Ya sé que en una droguería lo venden. Pero esto me quedaba más cerca.
¿Y si lo que llega a necesitar era una lechuga o una aspirina?...
Todo eso en el intervalo de una hora...

Claro que para momento antológico el vivido por el dueño una tarde de sábado:
Un chino joven y su mujer. Él con un diente en la mano y enseñando un agujero en la boca. Querían “Pegamento de contacto” (“Super Glú 3”, vaya) para poner el diente en su sitio... (¿¿¿EIN???). Y se molestaron cuando no se lo quisieron vender. Según especula la novia del dueño la mujer debía acompañarle para ayudarle a elegir el sabor: “flesa, flutos tlopicales, celeza...”

A los pocos días de esto el cajero asiste alucinado a un diálogo surrealista.
Un señor de color...negro. Pero muy grande y de mucho color...negro comprando unos enchufes.
- ¿Quiere algo más?.
- ¡No!- Escueto mientras mira a través del asustado cajero.
- ¿Le pongo una bolsa?.
- ¡Sí!.
En esto un abuelo que pagaba al lado del gigante caribeño y que no había hecho el más mínimo gesto de conocerlo le pregunta:
- ¿Conoces a N’Ongo?.
- ¡Claro!.
- ¿Y cómo es que le conoces?.
- ¡Todo el mundo conoce a N’Ongo!.
El abuelo, hacia el cajero:
- ¿Usted le conoce?.
- No, es que yo vivo en otro barrio y no.
Al caribeño:
- Tengo que hablar con N’Ongo. ¿Tú sabes dónde puedo encontrarle?.
- ¡Todos quieren hablar con él!. ¡Palacio de la salsa!.
- ¿Dónde está eso?.
- ¿Todo el mundo lo sabe?.
- A mi no me mire que yo no...- replica el cajero.
Los dos hombres salen hablando del tal N’Ongo y de cómo llegar hasta él.

Otro día un cubano que parecía un pergamino y lucía veinte anillos de oro en las manos así como pendientes, pulseras, cadenas y gafas de oro, se enfada porque en esa ferretería no venden despertadores...
Otro día un ciudadano del Este se enfada también porque el cajero no le quiere hacer un descuento del 70% en una espátula de aluminio...
Otro día un heroinómano que siempre entra a pedir monedas intenta robar una pila de petaca mientras el cajero cobra a unas clientas. Y como este se abalanzara sobre él y se la arrancara de la mano el hombre suelta:
- Pues ya no vuelvo más a comprar...
Casi cada día algo nuevo.
Se supone que por el verano, o por la zona: el Raval de Barcelona, pero da para mucho...
La última:
Una mujer china hoy mismo: quería una pieza de una máquina que no había en la tienda. El dependiente la envía a otro sitio cercano.
- En la puerta pone: “Rodamientos y cojinetes”.
La mujer repite varias veces para cerciorarse:
- “Lodamientos y cojonetes”...

Jsp no se iba a hacer rico en ese trabajo y muchas veces terminaba con dolor de cabeza o muy cansado, pero podía disfrutar de momentos impagables.
¿Qué ocurrirá mañana en Ferre...te ríes?.

NOTA: todas las situaciones explicadas en esta crónica han sido reales: el autor no posee tanta imaginación como para inventarlas...

13 comentarios:

José L. Serrano dijo...

anda que se quejara "tu amigo" y encima le pagan

que descojone

GENIAL

Ahora entiendo porque ponen la cara que ponen los de la ferreteria de al lado de mi casa cuando bajo a comprar algo....

Nando dijo...

Menos mal... yo que creia que te habían absorvido un ovni o algo así...!!!
Jejeje!
Como siempre encantador... Te debo una llamda vale? No me olvido!
Que termines bien el curro, sobre todo porque cualquier día vienen a comparte... joer con la peña!
Nando, como siempre en la frontera!

El Churruán dijo...

Jejeje lo que parecía un trabajo monótono, es en realidad caldo de cultivo de situaciones divertidas :) ¿será por la zona del local, será por el género que se vende? ¿o por ambas cosas? Muy divertido, Lobo, pero asusta un poco pensar que ocurre en la vida real jajaa.
Para ponerme del lado contrario, el de nosotros sufridores compradores, diré que estoy enfadado con la ferretería de ChurruanStrit, porque el dependiente bizco trapichea con los artículos; por ejemplo, tú compras un tubo de pegamento imedio y cuando llegas a casa ves en la caja un letrero que pone "de regalo un cutter", y los restos delatores de que el cutter ha sido arrancado de la caja, y probablemente vendido por separado. Ainsss

Lluís dijo...

Muy buena entrada!!!
Es tan divertida leerla como oirla en persona. Hace muy poco que conozco este blog y en solo un dia me lei todas las entradas... hipnótico!!!. Esperaremos la próxima entrada para poder disfrutarla.

finnegan dijo...

pues esto da para hacer, por lo menos, un cortometraje. anímate y ponte ya con el guión!

un abrazo.

frantic dijo...

¡Ja, ja, ja!

Aún se me saltan las lágrimas de la risa.

Bienvenido de nuevo, la espera ha merecido la pena.

Un abrazo.

Asun dijo...

Ostras lo que me ha costado.

Mondante chaval, padre, madre e hijo riendo

Moltes gracies

Asun

Amuitz dijo...

Con lo aburridas que parecen las ferreterías, y la ferretera de mi barrio suele contar historias parecidas.
¿No se os ha ocurrido poner una cámara oculta?

Pedro dijo...

Menos mal que has vuelto a dar señales de vida. Se te echaba de menos, aunque ya suponía que estarías muy liado en el curro y sin tiempo para nada.

Buenísimo el post. Me has alegrado la mañana.

Un saludo

Fer dijo...

Qué gracioso. Desternillante de verdad. Dan ganas de darse una vuelta por el Raval sólo por conocer esa ferre.. te ríes.
Un saludo.

pe-jota dijo...

Jajajajajajajajajajaja !!!!!!, bienvenido a mi mundo, no es lo mismo pero es lo que tiene estar de cara al público, todo aquello que crees que es imposible, se convierte en realidad, jajajajajajajajaja

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Hola. Preciosa entrada, bueno, tu amigo lo debe pasar genial. En el fondo es una entrada sobre las palabras y su empleo en determinados contextos. Es muy divertido.
Ni yo mismo lo entiendo, pero tuve una época de adicto a las ferreterías y al bricolaje (aquéllo ya pasó): me sabía bastantes nombres de cosas.Me dio por restaurar mueblecillos viejos, algunos que tenía y otros recogidos de containers, y hacía verdaderas maravillas, que tiempos aquellos:-) Un abrazo, Lobo.

mercedes dijo...

DA para una serie... Esto si es divertido y no los flanes fatales.
Saludos