BIENVENID@

"Que los caminos se abran siempre a tu encuentro, que el viento sople siempre a tu espalda, que el sol brille templado sobre tu rostro, que la lluvia caiga suave sobre tus campos. Y que, hasta que volvamos a encontrarnos...Dios te guarde en la palma de su mano". (Bendición Celta)

02 diciembre 2007

SANGRE, SIDA Y ABRAZOS...

*


Es sábado 1 de diciembre, Día Mundial del SIDA. Una buena fecha para ir a donar sangre. Tan buena como cualquier otra.
Ya han pasado los tres meses preceptivos desde la última vez.
En el Hospital el equipo de doctoras y enfermeras, que ya casi son amigas, crean un clima amable que invita al diálogo mientras estás allí. “¿Sabes que te hemos sacado ya más sangre de la que tienes en el cuerpo?”- “Imagino. Llevo más de doce años sin faltar nunca a la cita trimestral de los 450 mililitros. Creo que salen más de 21 litros y medio”... Me cuentan que tienen de media unas sesenta donaciones al día. Intento calcular... Muy poco. Un Hospital tan grande como el Clínic de Barcelona con sólo 60 donaciones (que habitualmente pueden ser menos...). Hablamos sobre la falta que hace concienciar, sobre que no hay campañas, sobre que cualquiera de nosotros podemos necesitar sangre en cualquier momento, sobre lo poco que cuesta: desde que entras hasta que sales poco más de media hora...
Como tengo tiempo y necesitan plasma acabo llenando la ficha de donante de plasma también. Me avisarán dentro de dos meses. La verdad es que el gesto de la enfermera al mirarme el calibre de las venas casi tenía algo de “mirada vampírica; o simplemente de alguien que se toma en serio lo que hace.
Me gusta el lema que tienen: “Con una vez no es suficiente”. Es tan real: es necesario dar sangre y hacerlo habitualmente. La vida de muchas personas depende de ese sencillo gesto.
Nos gusta quejarnos de lo mal que va todo. Queremos que cuando nos duela nos operen rápido, o que simplemente nos operen de lo que queremos cuando queremos. Pero la sangre no se puede fabricar, depende de nuestras donaciones. Y no cuesta nada. A veces nos enzarzamos en buscar excusas sobre lo imposible de cambiar el mundo...Y a veces cuesta tan poco como “enchufar” un brazo a una máquina durante 5 minutos y con ese gesto salvar vidas de personas ¿qué mejor cambio del mundo que ese?. África en ocasiones está al lado.

Poco después en el supermercado un niño me pregunta qué significa el lazo rojo que llevo en la solapa. Me quedo de piedra mientras la madre me mira un tanto expectante. “Es sólo para recordar que hay gente que está malita”. Creo que de alguna forma lo entiende porque sin más alharacas me lo pide. La madre respira aliviada cuando se lo doy para que se lo ponga.
Me acerco luego, con otro lazo rojo en la solapa, a visitar las paradas que como cada año dan información en la calle sobre la pandemia.
Me explican que vuelve a aumentar el número de casos, que a la mayoría de gente joven SIDA le suena como a nosotros “peste” y con la soberbia de la juventud optan por no hacerle caso, que mucha gente adulta descuida protegerse al estar extendido que es una especie de enfermedad crónica dado que afortunadamente ya no posee la mortalidad de hace veinte años gracias a la costosa y compleja medicación, que los heterosexuales parece que hayan olvidado o no sepan que les afecta y los homosexuales ahora se descuidan bastante, que no hay campañas de prevención, que con un sencillo análisis podría evitarse mucha propagación, que nos puede tocar a cualquiera al mínimo despiste, que simplemente hablar de ello ya es hacer algo. Que no hace falta ir a África para luchar contra él, aunque allí tiene proporciones dramáticas y aterradoras.
Les dejo con una cierta sensación agridulce: hay gente que sigue luchando y hablando del problema pero para la mayoría decir SIDA suena a algo tristemente lejano cuando está tan cerca...

Me acerco a la FNAC de Plaza Cataluña. Si tienes la vejiga a punto de reventar es lo más práctico...
Deben regalar algo porque tanta gente...Si hay colas hasta para entrar en el edificio. Y la bofetada: “Navidad, Navidaaaaad...”. ¡Joder!. ¡Si queda casi un mes!. Los villancicos demasiado altos y repetitivos parecen histéricos y se cuelan en el cerebro desgarrándolo. La gente a empujones. Las escaleras que no cabe una aguja. La música tan elevada y el gentío marean. Y venga: “Navidaaad, dulceee Navidaaaad...”
Y yo que sólo voy a mear...
Espera hasta para entrar el aseo. “¿Qué coño tendrá que ver la compra de videoconsolas con la Navidad?!. “. Espera para salir del aseo. Espera para bajar por las escaleras. Espera para salir del edificio esquivando gente con paquetes. “A este paso cuando llegue a la puerta vuelvo a tener ganas de mear”...

Me paro un segundo en la puerta a coger aire pero unos que vuelven de una manifestación casi me llevan por delante. Me aparto. Un tío que lleva un pino bajo el brazo me lo pasa por los morros y al esquivarlo me empotro contra una bici que va por la acera . El ciclista me suelta: “¿Es que no miras?”. “Pues no, imbécil, estaba esquivando ese pino. ¡Capullo!. Deberías mirar tú. Esto es una acera y las bicis no pueden ir por aquí. ¿A que me chivo al urbano aquel?”. Sale “a toda rueda”.

Bajo por La Rambla. Trileros timando. Carteristas metiendo mano a todo bolso que se pone a tiro. Gente que va tan deprisa que te hacen dar vueltas sobre ti mismo. Luces de Navidad. Papa Nöeles de mentira con cara de asco y campanas en la mano. Escaparates abigarrados. Ruido. Gritos de la manifestación cercana. Más villancicos que suenan a lata...Un amigo me llama para contarme un problema. Apenas oigo nada. Una moto que se salta el semáforo. Chirridos. Los que vuelven gritando de la manifestación. Un helicóptero encima. Más gente comprando histéricos. Más lucecitas. La guardia urbana corriendo detrás de unos senegaleses que venden bolsos falsificados. Sirenas. Coches que pitan... Uffff...¡Que mareo!. ¡Que agobio!.

Pero...Un grupito con unos carteles en medio de Las Ramblas. Se hace el silencio. Desaparecen todos. “Abrazos Gratis”. Dos palabras mágicas.
A su alrededor la gente los esquiva y los mira como si estuvieran locos . Quizá lo estén. En el país de los locos el cuerdo es el ido. Me acerco a cámara lenta a una chica tremendamente guapa.
Nos fundimos en un abrazo. Un minuto eterno y sanador. “Gracias, señor: hoy no nos hacen caso”. “Lo importante es difícil de ver. Gracias a ti, ángel”. Un guiño. Dos besos. Dos desconocidos que se abrazan en medio de la marabunta humana y siguen su camino. Simplemente. Ese gesto aparentemente infantil reconforta el alma y cambia el mundo.

Regreso a casa con una extraña sensación de paz. El ruido, las luces y los villancicos de lata a destiempo ya no me molestan. Un “abrazo gratis” lo ha hecho posible.
Regreso a casa haciendo balance.
-“¿Qué he hecho hoy?:
- He donado sangre para alguien, le he dado un lazo rojo a un niño, me he informado un poquito sobre el SIDA, he escuchado a un amigo, y me he dejado abrazar por una desconocida...”

Pocas veces he hecho cosas tan útiles y tan necesarias para arreglar el mundo...

*- Fotografía: ©- Lobogrino.

4 comentarios:

frantic dijo...

Pues me modere usted.

Eso sí que es un día bien aprovechado. Yo, por desgracia, no puedo donar sangre ni órganos debido a un cáncer que padecí, pero sí soy de las que dan la chapa para que la gente se haga donante de todo lo que tenga y le sobre y esté en buen estado.

Comparto contigo la "navifobia" más que nada por toda la mercantilización en que ha caído, especialmente, en estos últimos años. ¡Jooo! Si aquí en Zaragoza, apenas nos recuperamos de la resaca del Pilar, ya nos cambian las jotas por los villancicos; en la plaza, la Pilarica por el belén; en las confiterías, el manto y la columna por los turrones y mazapanes; en las tiendas de recuerdos, los cachirulos por la papanoeles. ¡Qué peñazo!

En fin, majete. Como siempre, un placer leer tus historias.

José L. Serrano dijo...

pues qué quiere usted que le diga que ya no sepa, que me he leído su post tres o cuatro veces y cada vez disfruto más. yo tampoco puedo donar sangre pero seguro que tú tienes para muchos

besos

Churru dijo...

Pues yo no me aclaro. Un médico me dijo que no puedo donar por haber tenido mononucleosis pero otro, en cambio dice que no hay problema. Me acercaré a la unidad a preguntar de nuevo pero por si acaso alguien lo sabe... agradecido! Saludos Lobo.

Alicia María Abatilli dijo...

Concientizar... qué dificil y qué necesario.
Eso de sentirse inéditamente útil un día cualquiera es lo más bello que nos puede ocurrir, junto a otras emociones por supuesto.
Muchos como vos deberían salir por las calles para que los otros se contagien, con el ejemplo digo...
Un saludo fraternal.
Alicia.